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Arte/Ideorrealismo
Las artes primitivas y lo popular
"Una idea es un sueño que acaba bien", en
estas palabras se sintetiza la nueva corriente pictórica
denominada "Ideorrealismo" fundada en 1998 en Francia por Yvo
Jacquier y Yannig Guillevic, dos pintores emprendedores de esta
nueva concepción pictórica europea que busca expandirse
universalmente y para ello llegaron a Sonora con la exposición
"Una historia viva" en la Galería de Artes y Ciencias de la
Universidad de Sonora.
El fundamento principal del Ideorrealismo está sustentado
por una sola revelación: La de las artes primitivas y de
tradición popular y simplemente busca llevar al ser humano a
la esencia de la pintura, ser conductor del instante creador en que
el autor dio a luz a su obra, gozar del mismo placer estableciendo
una comunicación con la obra.
Aquí acciones como la observación y el descubrimiento
conducen a "atrapar" sensitivamente la concepción de la idea,
volviéndose el desentrañamiento del lenguaje la parte
sustancial del Ideorrealismo, explicaron los artistas.
Pocos tenemos presente la idea de la cotidianeidad de cada
artista y la verdad es que la preparación intelectual es un
factor importante en la carrera artística porque ahí es
donde cobra vida la "idea"; posterior al trabajo pictórico
está la presentación ante el público en una
exposición y de nuevo el momento medular: Para que esta
última acción (exhibición) no sea una acción
falsa, hay que dejar que la persona esté sola con la obra
estableciendo así una comunicación entre el observador y
la pintura, promueven los ideorrealistas.
El goce estético particular, la interacción entre la
obra, dejarse llevar por las imágenes, el movimiento y hasta
la música que puede contener una pintura son partes
indispensables sugeridas cuando se establece una conexión
verdadera.
Como nueva corriente, el ideorrealismo trae tras sí el
sustento de su creación, una parte importante y la obviamente
la más apreciada en la exposición es la materia prima, la
obra; sin embargo se pasa por alto otra parte, esa vista
interiormente al tener un contacto personal con la obra.
A la corriente
iniciada por pintores, se han sumado ya un músico
acordeonista Yann-Fañch Perroches, Steven Legrand vitralista y
Adrián Arguedas, grabadista.

Banco de Imágenes/EL
IMPARCIAL

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